Archivo de Autor para Pablo Andrés
Amante y apasionado de la aviación desde que tiene uso de razón, Ingeniero de Sistemas sin grado, Aviador de corazón, Alumno Piloto Comercial, Entrepreneur, Geek, amante del Internet, la fotografía, los viajes y el buen vivir.
Día 1: ¡La primera hora de vuelo de mi vida!
Ayyyyy Dios… la verdad es que ni sé por dónde empezar esta parte de la historia. Soñé toda mi vida con ese momento y, aquel día cuando por fin llegó, todo pasó tan rápido y con tanta concentración que no tuve tiempo ni de asimilarlo allá arriba. De hecho, abajo todavía no lograba comprenderlo por completo.
Y empezó en serio esta vaina: Curso de Tierra
El curso de tierra empezó el 23 de marzo, un martes porque el lunes fue festivo. Yo estaba recién llegado de mi viaje spottero a UIO (Quito), y tenía el alma aviadora exaltada y lista para la aventura. Ese martes no hubo clase ni mucha actividad, todo lo que se hizo fue una presentación de los profesores, algunos instructores, el jefe de operaciones, el director académico (ambos Capitanes de larga experiencia), y algunos miembros del personal administrativo y de planta de la escuela. También hubo una presentación a vuelo de pájaro de algunos temas operativos, del pénsum, reglamentos y normativas de la escuela y una pequeña “dinámica” para “ropmer el hielo” y conocernos más.
La inscripción y el proceso de ingreso
La hora del viaje llegó y Bogotá me recibió con un clima delicioso que pude disfrutar por unos 2 meses antes de que regresara a su estado normal lluvioso y frío. Mi buen amigo Beto, otro soñador que como yo logró conquistar los cielos y ahora vuela como Primer Oficial de A-320 en Avianca, me recogió en el aeropuerto y me trajo hasta el sector del norte de la ciudad donde residiría en adelante. Esa noche fuimos a comer con Caro y una amiga de Beto a un restaurante argentino por acá cerca y disfrutamos de una buena charla y de buena compañía.
De la visualización al hecho (La echada al agua)
Un poco de cómo decido echarme al agua y empezar mi sueño de volar.
Aquí empieza mi sueño de volar
De pequeños todos soñamos con “ser algo” cuando grandes. Desde bomberos y policías, hasta ingenieros o médicos. La verdad es que yo siempre soñé con ser piloto. Nunca me puse con pendejadas de súper héroes ni cambié de opinión dependiendo del estado de ánimo general de la etapa de la vida. Desde que empecé a hacer uso de la consciencia, desde que tengo uso de razón, desde que jugaba al lobo del aire en un tronco viejo al que le echábamos arena por combustible, desde ahí, y sin vacilación, quise ser aviador.
